Este texto surge a partir de una travesura que realicé el día de ayer (foto al final) y mis reflexiones al respecto. No pretende representar ninguna opinión más que la mía. Sé que su contenido es impopular y por ende estoy totalmente abierta a críticas que puedan surgir de una lectura reflexiva de él.
Existe en el Antiguo Testamento un libro llamado Jonás, que trata de la travesía de un Hombre al que Dios le revela que una ciudad será destruida por su pecado. Jonás, al recibir este mensaje, decide huir en vez de entregarlo, entonces Dios lo somete a distintos padecimientos (hace naufragar el barco en que huye, luego se lo traga un pez gigante) hasta que el Profeta se arrepiente de haber huido de su destino, entonces el pez lo vomita en las costas de la tierra donde debía llegar.
El mensaje era claro, tenían 40 días para arrepentirse o serían destruidos. Él lo pregona por el territorio, y según cuenta el relato, el pueblo inicia un ayuno masivo (hacen ayunar hasta a los animales) y al llegar el día cuarenta el pueblo no es destruido. Entonces Jonás se enfurece por haber quedado como un Loco al no cumplirse su profecía y el libro culmina en una conversación de Dios con él donde Dios le dice básicamente que obviamente el plan era que todos se salvaran y no que todos murieran.
Si me preguntan, yo crecí entendiendo este relato como real literalmente, al
igual que Sodoma y Gomorra y otros relacionados con revelaciones divinas y
castigos de Ciudades. Recuerdo haber cantado innumerables veces en el colegio y
en la iglesia “Jonás no le hizo caso a la palabra de Dios, por eso al mar profundo
la gente lo tiró, y vino un pez muy grande y GLUP, se lo tragó, porque no le
hizo caso a la palabra de Dios…”. Por esto, cuando por primera vez me enteré
del Pastor Soto y de su revelación (que el mismo explica que fue una pesadilla
en la que vio que Valparaíso y Viña se destruían por culpa de la aprobación del
AVP), fue imposible no hacer la asociación. Sin embargo, la diferencia es que
al Pastor nadie le creyó, lo tildaron de Loco y empezaron a invitarlo a los
programas de televisión como el reemplazante oficial de “Las iluminadas”, para
burlarse de él.
Inicialmente, al darle pantalla, este hombre se vio reafirmado en su “ministerio”, y comenzó a volverse más fuerte. Ya no era el loquito que gritaba afuera del congreso e iba a dejarles cartas con terribles profecías a tooooodas las autoridades del país, sino que, al ver los evangélicos cómo en los medios se burlaban de sus creencias sin compasión a raíz de este hombre y sus profecías del terror, se vieron obligados a tomar partido. Es como si, en términos católicos, alguien dijera que en tal lugar se le aparece la Virgen. Los católicos promedio deben pensar que la virgen no se anda mostrando así como así, pero igual creen que en ocasiones lo hace y podría hacerlos dudar y hasta creer si es que hace algún milagrito. Así los evangélicos con Javier Soto: Algunas iglesias dijeron “Es un falso profeta, no nos representa”. Otras dijeron “No creemos en sus formas, pero estamos contra las Uniones Gay igual que él así que lo vamos a respaldar porque al menos está dando la cara” y unos pocos (muy pocos en realidad) consideraron que Sus profecías eran reales y comenzaron a seguirlo, invitarlo a sus templos a entregar su mensaje y le apoyaron abiertamente.
A esas alturas ya se había
reunido con una candidata presidencial (Evelyn Matthei), había tenido una
portada de Diario (de hecho durante mucho tiempo la portó con él como muestra
del respaldo divino) y muchas invitaciones a la TV, espacio que no se le da a
cualquier loquito. Además tenía seguidores. Con este respaldo, es que él
comienza a creerse un profeta real, y a comportarse como tal (de acuerdo a sus
referentes de la Biblia) y lo vemos en distintas situaciones, atacando
enajenado a unos parlamentarios en una Sesión de comisión, persiguiendo a la
Presidenta para advertirle del maremoto que vendrá en el Te deum evangélico y
viajando por todo chile, recorriendo los templos de sus fans. Como todo su
mensaje está basado en una pesadilla, entonces debe intentar darle sustento
racional, y su mensaje comienza a transformarse en una gran teoría muy ilógica,
donde la homosexualidad es una actitud que se elige por depravación y que
decanta en pedofilia. Los líderes de los movimientos de la diversidad más
conocidos: Rolando Jiménez y Luis Larraín comienzan a ser acosados
violentamente día a día. Si el país no lo escucha, entonces ellos oirán y bajarán
el proyecto de ley. Así termina en tribunales,
con cargos levantados por políticos y activistas de la diversidad. Él se
defiende diciendo que quiere salvar a Chile, que sus actos están enmarcados en
la libertad de culto, que sólo son apasionadas predicaciones, nada más. Al
final, la ley se aprueba, y el castigo profetizado no se cumple. Su fama
comienza a decrecer, efectivamente era un falso profeta, un loco que creyó en
una pesadilla, al no poder distinguirla de la realidad. Cómo hacerlo, siempre
creyó que Dios hablaba en sueños, siempre creyó en el don de profecías y las
revelaciones, siempre creyó que quien se niega a entregar una revelación de
castigo es severamente castigado, en su forma de verlo no le quedaba más que
aperrar.
Y qué vamos a decir, si profetas
como el Pastor Soto han existido siempre en los espacios evangélicos. Si siendo
niña recuerdo amiguitos que me contaron el pastor X (creo que Cid, el que
después hacía lluvias doradas en su iglesia y convencía a sus seguidores que
Dios había hecho caer oro) había ido de tour al cielo y al infierno invitado por
Dios, y que camino al infierno había visto a Hugo (HU-HU-HU-Hugo) que era un
demonio, que Josué Yrion tenía una revelación de satanismo encubierto y había
empezado una cruzada contra “Los nintendos” y “los pokimons” y muuuuuchas
profecías de terremotos, catástrofes, el fin del mundo y el infierno. Es normal
sentir que viene el fin del mundo si es uno de los puntos más importantes de tu
fe. Es normal ver al diablo en todos lados si lo consideras una persona real
que quiere atraer gente para llevarlos al infierno. Es normal tener miedo de
que venga una catástrofe a destruir tu país por el pecado si crees que eso de
verdad ocurre. Simplemente, estos mensajes no trascienden de los espacios
evangélicos (usualmente neo pentecostales), no van a la tele, no se les da
cámara, no se les ingresa a medios seculares para hacerlos sentir poderosos.
La pregunta es por qué ahora si y
antes no. Por qué él si y no los 4 predicadores de la plaza de armas de Conce
(y de cada capital regional del país) que gritan prácticamente lo mismo a los
transeúntes. Y me encantaría ser socióloga y tener una buena teoría, pero no es
el caso. Así que me arriesgaría a decir que un mensaje de ese tipo es servil a
los poderosos. Es divertido, nos distrae de los golazos que nos pasan todos los
días. Mera diversión. En otra época hubiera sido más adecuado reírse de un
hombre falsamente amanerado, disfrazado de homosexual. Hoy es políticamente
incorrecto, pero no porque no nos guste burlarnos de la gente, no porque está
mal dañar a las personas por ser distintas, sino porque con mucho trabajo se ha
logrado reivindicar la diversidad, y ahora quienes pregonan su homofobia por
motivos de fe son los chistosos. A nadie le importa el daño colateral: los
evangélicos que son objeto constante de burlas en sus lugares de estudios y
trabajo (que fue el motivo por el que se organizaron contra “las iluminadas”
como un año antes que partiera este circo), y los niños y adolescentes LGBTI que
están creciendo en círculos evangélicos y que han sido bombardeados por esta
guerra falsa, como si no fuera suficientemente difícil el crecer ahí sin ella.
Eso ha sido obviado totalmente, se ha pasado por alto porque no es divertido,
no vende. Hay que reírse de alguien y ahí está. Y el pastor soto, representando
a los miedos de una colectividad, se convierte en un personaje Kitsch, que
puedes ver cualquier día gritando afuera del congreso nacional.
Y así, como personaje Kitsch que es, es que quise tomarme una foto con él (y no
es el único con el que lo he hecho). Me disfracé, falda larga, blusa ancha que
no dejara ver nada y listo. Convincente. La jerga aún la manejo. Llegué al
congreso y ahí estaba, con una bandera Chilena que decía como si se tratara de
un telegrama “Chile no asesina con aborto”. Bajo la bandera unas muñequitas
descabezadas y cubiertas de pintura roja. Él con un micrófono y un amplificador
vociferando algo bien parecido a lo que todos pensamos, que los que están en el
poder son corruptos, que se aprovechan de sus cargos para sacar provecho
económico, que están muy lejos de lo que prometieron, haciendo sus arreglos a
puertas cerradas mientras nos venden basura por los medios para que no nos
demos cuenta. Por un segundo, me sentí identificada, pensé en la protesta
popular y la represión, en el guanaco y las molotovs. Sin embargo, el al hablar
se refería a otra cosa, no a la inequidad y la privatización del país, sino a
que el gobierno no quería oírlo a él, representante de Dios que traía el
mensaje del juicio de Dios por el aborto. Ahí ya no estuvimos de acuerdo, porque yo
creo profundamente que debería despenalizarse el aborto en el primer trimestre y
no sólo en tres causales. No porque yo quiera hacerlo para mi, sino porque es
una realidad que no dejará de existir, porque es la consecuencia de mil
factores y al ocurrir se condena sólo a la mujer, y ella sola es la que acarrea
el miedo de que falle, de que la pillen, y si así sucede… el juicio social y
penal. Porque no es una decisión a la ligera ni grata, porque la mujer que
aborta no lo hace sólo por ella sino por todo su entorno. Porque decir “mantén
el embarazo y después SIMPLEMENTE lo abandonas en el hospital” no es una
solución. Estamos totalmente en
desacuerdo con el Pastor Soto, además el Cree que Dios odia a la diversidad…
que peor, somos enemigos ideológicos. 
Sin embargo, no creo que deba ser encerrado en un hospital psiquiátrico, ni menos en una cárcel por esto. Pienso que él es sólo un peón. Un activista de causas impopulares utilizado por los medios para sus propios fines. Un hombre con una idea delirante que nunca debió ser alimentada por los medios, uno más que protesta contra nosotros y lo vamos a funar y él a nosotros, parte de una cultura que va quedando en el pasado. Entonces me acerqué y lo saludé, y le pedí una foto. Divertido, una foto con el enemigo. Podría hacerlo también con la Nefasta de Jacqueline Van Rysselberghe. Él se alegró mucho, dos personas estaban protestando junto a él, frente a ellos una reja de contención y fuerzas especiales. Me dio un abrazo y fue muy dulce, inesperado aunque iba disfrazada. Nos tomamos la foto. Luego me alejé un poco y seguí escuchando. Entonces llegó una mujer muy ofuscada por lo que él decía, gritando enardecida. “¿Acaso dices que las chilenas son unas putas? ¿Acaso a voh te parió un Maricón Conchetumare?” le botó la Biblia, pateó las muñecas, y seguía gritando. Yo un tanto impresionada, no me imaginé que él tenía sus propios locos adversarios. Intentó quitarle el micrófono, él le respondía, inesperadamente, con voz muy suave “Dios le bendiga, y le muestre su luz”. A poco andar de esto, se acercó fuerzas especiales y se los llevaron a ambos. Entonces me fui pensando…
¿Es, la mujer que atacó al Pastor Soto mejor que él?
Si la prensa hubiera estado ahí,
y se hubiera registrado en video aquella situación, ¿Qué habrían dicho quienes quieren que
él sea sancionado por su violencia? Quizás no es tan descabellado pensar que se
habrían reído, que el video hasta podría haberse viralizado en Youtube.
Y ahí es cuando disiento. Cuando
veo que el CNTV censura un programa por un par de chistes poco reverentes sobre
la homosexualidad, pero la Botota puede burlarse de la discapacidad, de las
mapuche y de quien quiere, y quienes estuvieron por censurar a los primeros
celebran a la segunda. Cuando hipotéticamente cualquiera de nosotros tiene un
montaje para gigantografías en su casa y lo quieren contratar para colgar una
invitación a una cruzada de milagros y nos negamos, pero demandamos a una
empresa de taxibuses por negarse a colgar propaganda Gay. Cuando usamos la funa
como herramienta de protesta y nos victimizamos si nos funan, cuando una
colectividad X va a hacer rayados afuera de una iglesia y después se quejan
públicamente de los rayados que les hicieron afuera de su centro de reuniones.
El problema no es lo que el Pastor
Soto piense que Dios le dijo, muchas personas creen que Dios les ha dicho las
cosas más increíbles (“Dios me dijo que tú y yo nos casaremos en el futuro”). EL
PROBLEMA SOMOS TODOS que al identificar a alguna persona como el “otro” (el que
no pertenece a nosotros), lo despersonalizamos y actuamos contra esa persona
sin empatía. Los medios no se han inventado algo nuevo, solo saben usar muy
bien este defecto de todos para alimentarnos con pan y circo.
¿Soluciones?
Me encantaría tenerlas, no las
tengo. Tampoco soy una gran representante del respeto, ni me sentaría a tomar
once con Soto. Me ha costado muchos años asumir y comprender que mis antiguos
amigos evangélicos no me odian por pensar que la Homosexualidad es un pecado, y
con respeto mutuo algunas de esas relaciones y otras nuevas han resurgido y ha
sido hermoso. Pero ha sido un esfuerzo mutuo de ceder completamente al “quién
tiene la razón” y entender que la verdad no es una, para todos, sino una
construcción colectiva y personal, multifactorial, que resulta en algo distinto
para cada individuo. Aún no sé si existe
alguna forma de trazar puentes entre los creyentes acérrimos y las personas
LGTB, para que se acabe esta guerra ridícula. De repente el escucharse
mutuamente sin intenciones de convencer puede ayudar al equilibrio sin que
alguien tenga que transar su identidad o sus valores.


Paulina... eres única.
ResponderBorrarMe queda un sentimiento de tranquilidad al terminar de leer tu artículo. De conocer un poco más tu pensamiento.
No eres la única que quisiera que acabe esta guerra ridícula.
un abrazo gigante desde Temuco.