viernes, 17 de julio de 2015

Impotencia


Hoy estaba atendiendo en el SAPU, y llegó una chica de 20 años a constatar lesiones. Su novio la había agredido, y además de estar aterrorizada, tenía lesiones evidentes en su rostro. El SAPU fue el lugar que consideró refugio. Estaba en el box cuando el conchesumadre  agresor ingresa exigiendo llevársela, "porque era su derecho". En medio de la situación, una bebé de menos de dos años, hija de la mujer. Golpeando las puertas entró al sapu enajenado, y al intentar explicarle que ella no podía salir, me agredió. Me golpeó y me tiró al suelo. Luego la tomó y empezó a arrastrarla hacia afuera, por lo que salí tras él e intenté razonar. Entonces me dijo que volvería con una pistola y que me balearía. y se la llevó. Salió del SAPU golpeándola. 

Carabineros llegó unos veinte minutos después y me custodió hasta terminar mi turno. Nunca había sido golpeada por nadie en mi vida adulta, mucho menos por un hombre. Ante su amenaza de asesinarme sentí terror hasta que llegó la policía. Y solo fueron unos minutos.

Ahora no puedo dormir, pensando en esa chica, de la edad de mi hermana menor, y en las múltiples causas que pueden llevar a una jovencita a emparejarse con un sádico. Pienso en el terror de esa chica, plasmado en sus signos vitales de ingreso. Pienso en los hematomas de su cara y en las múltiples jornadas de terror que debe estar viviendo. Pienso en cómo una mujer puede estar tan aislada pese a recién estar dejando de ser una niña. Pienso en los comentarios que escuché en el SAPU, en los que dijeron que la mujer lo merecía, que de seguro le gustaba si se mantenía en esa relación. Pensé en mi hermana, de la misma edad y también madre, y en la seguridad que le otorga su gran familia que la protege, y en cómo muchas chicas madre jóvenes, cegadas por una asquerosa mezcla entre la violencia y el amor romántico corren otra suerte, donde pisoteadas por el patriarcado se comen las agresiones hasta que pierden sus vidas. Pienso en su vida, y en que quizás mañana ya sea tarde para ella. Pienso en todas las mujeres que mueren como víctimas del femicidio y que para muchos son equiparables a otras cosas que son nada al lado de esto (por ejemplo, el que no se cumpla el derecho a visitas de un padre), en como el cuerpo de la mujer se transforma en un objeto, desde niña, con la inculcación del amor romántico y el concepto de pertenencia a un hombre. En los costos de la maternidad adolescente, y cómo los líderes religiosos quieren tapar el sol con un dedo, negándole a las mujeres el derecho a decidir sobre un aspecto tan trascendental de sus vidas.. su libertad, su futuro, su vida misma. Donde la moralina se vuelve cómplice del patriarcado y reduce a la mujer y su destino a cuatro letras (P.U.T.A) y le ofrece como salida redentora la maternidad. Pienso en las religiones que juzgan a la mujer que se separa por "ir contra el diseño divino". 
Pienso en las mujeres madres adolescentes y víctimas de violencia que juzgan a la que optó por no ser madre. Pienso en esos 15 minutos de terror que para muchas hermanas son la constante de sus vidas. Pienso en mis amigos reduciendo este asunto a un tema de dinero ("las lucas no valen tanto"), Pienso en que la violencia se calla, se oculta, se tolera, se valida. Pienso en que en esta sociedad las mujeres muertas luego de años de terror sólo  son números ("la muerta número 10, 15,30"). Pienso en que no puedo volver allá, y en que no puedo hacer nada por esa chica, ni por ninguna. Y en que si el hombre resulta detenido, probablemente pese más el hecho de que agredió a la médico que el infierno en vida que está dándole a esa niña. Pienso en todos los relatos de mujeres agredidas que denuncian y que al día siguiente el agresor sale libre y va por su venganza. Pienso en la sociedad que cría "machos" agresores...

...Y SIENTO ASCO 


2 comentarios:

  1. Hola. No te conozco ni tú a mí, sin embargo no puedo dejar de comentar lo que tus palabras produjeron en mi. Imagino lo violento que debe resultar vivir un episodio como el que te tocó vivir y ni tú ni nadie debiera tener que pasar jamás por algo parecido. lo qu me motivó a escribirte creo que fue tu capacidad de reflexión, de comprender a la chica y su dolor sin victimizar, incluso comprender el origen de la reacción de este hombre, o de nosotros como sociedad sin juzgar, sólo lo has descrito desde el lugar de los sentimientos que quedan tras esta experiencia. Eso quería decirte. Gracias por compartir.

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  2. Hola. No te conozco ni tú a mí, sin embargo no puedo dejar de comentar lo que tus palabras produjeron en mi. Imagino lo violento que debe resultar vivir un episodio como el que te tocó vivir y ni tú ni nadie debiera tener que pasar jamás por algo parecido. lo qu me motivó a escribirte creo que fue tu capacidad de reflexión, de comprender a la chica y su dolor sin victimizar, incluso comprender el origen de la reacción de este hombre, o de nosotros como sociedad sin juzgar, sólo lo has descrito desde el lugar de los sentimientos que quedan tras esta experiencia. Eso quería decirte. Gracias por compartir.

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