jueves, 7 de marzo de 2013

Paseando por el 2003

Hace 10 años que llegué a vivir a Concepción. Mis papás acababan de separarse, Ciudad nueva, colegio nuevo, familia "nueva". Tenía 16 años y estaba demasiado disconforme conmigo misma. Los últimos años antes de eso los había pasado siguiendo mi "súper"(infructuoso) plan para lograr que me gustaran personas del sexo opuesto y no del mismo. Nunca sabré cómo habría seguido mi vida de no haberme ido de Viña del Mar. No sé si habría reaccionado algún día. No sé si me habría atrevido a verbalizar mi "secretillo".

Lo que si se, es que jamás me imaginé que podía ser feliz, ni que podría amar y ser amada. Tampoco que podría vivir sin miedo.
Por ese entonces, mi miedo a ser "descubierta" (aún cuando reprimía todos mis sentimientos y lógicamente no tenía amigos diversosexuales ni pinches, ni nada) me liquidaba.
Mi pasión tenía que ver con amar a  Dios,  estudiar la Biblia y con la vida en congregación, por lo que el asumirme como lesbiana implicaba perder las cosas que más amaba. Con frecuencia pensaba que las personas que tanto me querían no me querían a mi, sino a una imagen falsa ("casi real") de mi misma, que era asexuada... y que me despreciarían al saber la verdad. Sabía que Dios estaba al tanto de mi lucha, y pensaba que él esperaba que yo peleara con más fuerza para reprimirme.
Una de mis metas más importantes, a parte de estudiar medicina, era estar sola para siempre (o con un hombre, cosa que veía poco factible, pero no perdía la esperanza de que todo cambiara). Veía la homosexualidad como una perversión, una enfermedad, comparable al incesto y la pedofilia.

En esa olla a presión estuve mi primer año en Concepción, mientras pasaban hartas cosas a mi alrededor: Por ejemplo, el surgimiento del grupo T.A.T.U que puso a todos a hablar del asunto, mientra yo trataba de mirar el video " All the Things She Said" sin sonrojarme y morir de pudor frente a mis compañeras. Es chistoso, que en esa época yo estaba convencida de que era un video altamente erógeno, donde las cantantes se besaban apasionada y escandalosamente, visión que ha cambiado sólo al volver a verlo mucho tiempo después.

En la congregación, asistía al grupo de jóvenes y a los cultos. Me divertía mucho en esas actividades. Era genial compartir de ese modo con otras personas que también amaban a Dios. Tenía algunos amigos muy queridos a quienes les confiaba casi todo. Me encantaba estar analizando los textos de la Biblia y todo sobre el ejercicio del culto. Tenía la visión de que a Dios sólo se le podía seguir "a su modo",  por lo que encontrar la forma más acertada de vivir la vida cristiana y expresar la devoción era algo que me mantenía reflexionando...y ejerciendo con firmeza la autocrítica. Mis amigos me decían "Compubiblia". Yo siempre me sentí una mala cristiana. Quizás (no podría afirmarlo con certeza) era tan perfeccionista porque pensaba que tenía que compensar de algún modo mi "pifia". Aún cuando eso está contra lo que creía. Lo que si recuerdo es que pensaba que todo lo que hacía era insuficiente ante los ojos de Dios, y por lo mismo siempre estaba frustrada y culpándome por lo que no había hecho o había hecho mal. No me bastaba la gracia, algo tenía que hacer para ser un sacrificio vivo.

Curiosamente, tanta fe no me llenaba, ni me otorgaba ganas de vivir. Mi fe terminaba de matar la satisfacción personal (que llamaba "ego", cosa que me parecía pecaminosa) y al final me hacía más pesimista (todo lo bueno que podía pensar o hacer era otorgado por Dios, todo lo malo venía de mi).

Han pasado 10 años. Aún lucho con mucho de esto (sobretodo con el pesimismo y la tendencia a sentirme culpable por cosas que no corresponden). Pero al mirar por la ventanita al pasado, siento una gran satisfacción (oh, si!) por lo que he logrado en este proceso de liberarme de ese angustiante modo de pensar y vivir.

1 comentario:

  1. Felicitaciones!

    Es interesante... lo ligera que es la diferencia entre una devoción fervorosa y entregada a Dios (lo que considero el sentido de mi vida y lo más sano) y una vida de fe obsesiva compulsiva (generando una relación con Dios no liberadora)

    lo digo, porque hay muchas cosas que para ti fueron obsesivas-compulsivas... pero que yo considero sanas y liberadoras, y que faltan en nuestra sociedad. ¿Dónde estará la línea?

    Bendiciones Pauli. Saludos a la Cata!

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