Antes de que con la Catalina decidiéramos arrendar, tuve un poco de miedo.
Es que es cierto, existía la posibilidad de que a muchas personas no les pareciera bien, personas con las que una prefiere no indagar... y aunque es nuestra vida, no podemos anularnos por mantener a otras personas cómodas.
En fin, de eso hace ya dos meses, y ha salido todo bien. La dinámica cotidiana es agradable, y el dormir noche a noche al lado de quien amas, que también te ama, y sólo construir en pos de que todo dure para siempre.
La plata, que no abunda, ha sido suficiente, y hemos tenido todo lo más necesario. Incluso hemos comprado algunos muebles. Tenemos dos gatitas que nos acompañan (al principio sólo estaba una, pero se deprimió, así que le trajimos una amiga). Tratamos de ayudarnos en todo, compartimos responsabilidades y hemos descubierto que muchas personas nos apoyan, o al menos se resignan a respetar nuestra forma de ser, sentir y amar... así como nosotras respetamos creencias y opiniones ajenas, salvo en el caso de que su expresión sea con intenciones de atacarnos.
Fuera de eso, estamos participando en la Iglesia Luterana. Al principio, no puedo negar que tuve un miedo terrible de volver a querer gente que no es capaz de amar a las personas que no tienen su misma orientación sexual. Tuve miedo de recibir expresiones de homofobia, aunque cuando fuimos recibidas se nos dijo que eso no ocurriría (pueden existir distintas visiones de las cosas, pero nadie puede tildar a otro de pecador sin apuntarse a sí mismo en el acto). Los jóvenes son casi todos menores que nosotras, y casi todos son hombres. El grupo es un espacio muy especial, donde todos son iguales, donde no hay un iluminado sabelotodo, donde todos sabemos que conocemos a Dios en parte, y que nadie tiene la verdad absoluta. ¿O acaso nuestras pequeñas mentes son capaces de comprender todos los misterios de esta vida y del universo?
La acogida que hemos tenido ha sido muy bonita. Probablemente muy pocas personas saben nuestra situación (el directorio, algunos jóvenes y el pastor), pero en realidad, no es importante. Es nuestra vida privada.Cada quien debe responder ante su propia conciencia sobre lo que cree que Dios lo ha enviado a hacer o no.
Practicamente todo el dolor que me generó la brusca salida de la congregación en la que pasé entre el 2003 y el 2007, donde tuve amigos y hermanos con los que, en su mayoría, ya no puedo contar, ha desaparecido. Por cada persona que he perdido en mi búsqueda de la integridad, he encontrado otras personas valiosísimas. Por cada relación basada en mentiras y en una máscara que creé en esos años ("no tengo interés por nadie, nunca, y no me interesa el amor ni el contacto romántico, el matrimonio es para otras personas, yo nací sin ese deseo"), y que perdí, he recibido relaciones reales, basadas en la honestidad.
No hay de qué me pueda quejar. Los años no están pasando en vano. El dolor tampoco lo fue. Compatibilizar mi fe con mi esencia probablemente me tomará más años.. Pero al fin creo que a los ojos de Dios un corazón que depende de su gracia y que no intenta esconderse detrás de una máscara para ser aceptada por él, es aceptable.
Aún me cuesta hablar de fe. Es algo que he tenido que reprimir por muchos años, para no recibir ataques de cristianos ni críticas de personas LGTB (que saben, en carne propia, que muchos de los cristianos creen que somos diabólicos, pues han sufrido experiencias mucho más dolorosas que la que me tocó pasar a mí). Pero si, creo. No a ojos cerrados, no colgando de dogmas inventados por papas, obispos, 'profetas', 'instrumentos' o pastores.
Creo que, en la posición en que nos toca vivir a las personas LGTB, no hay otra opción si es que se quiere ser íntegrx. Porque si, hay opciones, pero ninguna otra compatible:
- O decides seguir descubriendo día a día la naturaleza de Dios,
- O te resignas a saber que fuiste predestinadx para la hoguera eterna.
- O renuncias a tu fe
- O te hundes en la angustia eterna y te dedicas a odiarte a ti mismx por el resto de tu vida.
Y si, es posible seguir buscando a Dios.. No porque un grupo de personas digan que 'dios les dijo' que eres de otra categoría destinada al averno, o que naciste para sacrificarte por el derecho al amor de Dios (cosa totalmente incompatible con el concepto de gracia, por supuesto), tiene que ser así. En este mundo, hay tantas visiones de Dios como personas creyentes. Intentar descubrir a Dios íntimantente, para algunos puede tener que ver con ajustarse a una lista de reglas, para otros tiene que ver con relacionarse con quien es el fondo de todo, que está presente en todo, que es todo... que nadie ha visto, y que nadie puede comprender completamente.
Intentar, bajo ese concepto, tratar de conocerlo es un pega más difícil que lo que parece, aunque es muchísmo más gratificante.
Pero bueno, esa es la ventaja de saber que no serás condenada ni odiada por Dios por no tener toda la razón.
En la época en que pensaba que Dios se decepcionaría de mi y me odiaría si decía la verdad, nunca pensé que la honestidad y el disfrutar de la sencillez en esta vida me iba a enriquecer mi fe en él. Nunca supe cómo era el amor de un Dios que me tenía en la mira para castigarme por existir. Nunca pensé que amando iba a descubrir que el rayo no caería, y que Dios aún seguiría ahí... siendo amor, ese término que definitivamente no entendía antes, y que probablemente aún comprendo mínimamente.
Si a alguien le interesa (sobretodo a los que marcan "no me gusta" en mis escritos o que es imposible que Dios pueda amarme en la encuesta), estaría bueno que se pasaran por el enlace que está adjunto a este tema (hay que clicar en el título).
Dios nos contiene a nosotros, nosotros somos muy pequeños para contenerlo totalmente... mucho menos podemos entender su mente. Por eso somos tan distintos, por eso pensamos tan diferente. Por eso hay tantas deidades, unas buenas y otras malas, algunas amorosas y otras odiosas, dependiendo del las culturas, los países y la historia del mundo.
Quiero referirme a los que creen en el mismo Dios que yo, y que creen que él (que es amor para mi) es odio para quienes no nacieron igual que ellos.
Es legítimo que lo crean, también es legítimo que sostengan que el terremoto que tanto dolor trajo a Chile fue una conspiración divina. Yo sólo digo, Es más grande que tu mente, y que la mía. No es suficiente resignarse a la creencia de que ya lo saben todo. Siempre hay más por descubrir, y estaría bueno que se leyeran el artículo adjunto. Sólo son 37 páginas, se puede leer en un par de horas. No juzguen hasta tener todos los antecedentes. La resignación no nos acercará a la verdad, al amor y a la paz. Sólo una búsqueda realmente sincera de la verdad (o, como dirían quienes no comparten la fe, nuestra verdad) nos hará crecer.
=D genial leerte
ResponderBorrarme da paja si leer las 37 paginas xD
tal vez después