martes, 3 de noviembre de 2009

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 CARTA ABIERTA A MIS FAMILIARES (22-04-2009)
 
Creo que llegó el momento de escribir.
He intentado hacerme de fuerza para dar la cara... incluso me puse plazos (se suponía que lo haría mientras estuviera congelada en la U, "para que no me afecte en los estudios"), pero no fui capaz, no me atreví y el tiempo se me pasó. Me ganó el miedo y la cobardía.

Anoche me enteré de que la Nati trató el tema con mi mamá, directamente, al fin, y creo que me llegó el momento. Aún no soy capaz de dar la cara, sigo temiendo por las reacciones... pero ya no tengo más excusas para seguir evadiendo la situación.

Asumo que no es misterio para ninguno de usedes que soy lesbiana. Si alguno no lo sabía, ya lo sabe.
No voy a dar explicaciones al respecto. He pensado, me he cabeceado, me he complicado la vida por años pensando cómo enfrentar el asunto. Ahora tengo paz...

En realidad, gracias a todo lo que se me enseñó (de lo que no culpo a nadie), mi adolescencia fue terrible. El tratar de entender por qué yo estaba sintiendo cosas que los cristianos no pueden sentir me hizo cuestionar mi fe, mi relación con Dios. Pensé que Dios me estaba castigando por algo, y traté de cambiar mis sentimientos de todas las formas que pude (oré, busqué "sanidad interior", "liberación", ayuda psicológica, reprimir y repetir partes de la Biblia, por un tiempo escribí un diario de mis pensamientos diariamente, que entregaba a alguien que repetaba y que no se agradaría si cuestionaba o me sentía con derecho a sentir... le supliqué a Dios que cambiara mis sentimientos... fue por años a consejería, etc). El no recibir respuesta me confundió más aún. Al final, el silencio indicó una posible respuesya..

En realidad, hasta hace poco tenía la pesadilla ("podría ser, dadas las circuntancias") de que existiera la posibilidad de que tuviera relación con algún evento traumático.. pero los últimos exámentes psicológicos/psiquiátricos
(que me tomaron en el tratamiento de la depresión que me aquejó el año pasado) demostraron que no había nada de eso... no existía ninguna explicación lógica y que mis problemas estaban vinculados al miedo de enfrentarlos a ustedes y no a mi orientación sexual.

En mi búsqueda de respuestas me lancé a buscar en la Biblia, leer, leer y leer buscando la respuesta de por qué me condenaría por algo que no podía cambiar.. y que Dios no había cambiado... y encontré mi respuesta. Me di cuenta que la Biblia no hablaba de mi en ese sentido, que ninguno de los pasajes que había repetido para convencerme de que estaba mal se refería a mi situación.. que hablaban de pederastia, de adulterio, de lujuria, de intimar con trabajador@s sexuales,de sexo desenfrenado y promiscuo... pero no de mi, que estaba sinceramente enamorada, y que sentía ganas de compartir mi vida con una persona maravillosa que, por algún motivo, es de mi mismo género.
No hay más que pueda decir al respecto. No creo que Dios quiera que mienta, ni que elija a un pobre esposo-víctima para engrupírmelo y así cumplir con las espectativas de todos (cosa que alguna vez me sugirió una profesora con muy buenas intenciones).

Creo, sinceramente, que Jesús no discrimina y, que ve mi corazón. Que él no quería que siguiera matándome por dentro para que ustedes no se sonrojaran. Por eso decidí, hace unos meses, ya no ocultarlo en facebook.

Desde hace algún tiempo que estoy compariendo mi vida con una persona increíble, y no es justo que siga escondiéndola. Dudo que alguno de ustedes quiera conocerla, no sé por qué, pero, si no es así, sería muy bonito. De verdad es doloroso para mi tener que mantenerla al margen de mi familia (de la quinta región) por miedo. Su familia, también cristiana, tiene sus reparos, pero han pasado por sobre sus miedos y me han recibido con cariño. Sería muy feliz si alguien de ustedes también lo hiciera.

Quizás algun@ de ustedes ya no quiera verme más después de leer esto. No lo juzgaré, no sería la primera vez que me pasa. Sólo pido que me lo haga saber a través de esta vía. Tampoco pido que me apoyen, porque sé lo que creen al respecto, y los respeto.
Tampoco quero oír hablar más de infiernos, demonios, y todas esas cosas que llevo 22 años oyendo.
Sólo quiero un poco de respeto, como el que se tiene por cualquier ser humano que dice la verdad y no daña a otros.
Así como no me hablan todo el tiempo de mi sobrepeso, porque suponen que está sujeto a mi criterio, y que el mencionarlo en repetidas ocasiones me generaría dolor, espero que me dejen vivir haciéndome responsable de mis sentimientos, y sepan que si hay alguien que tendrá que hacerse reponsable de las consecuencias negativas que esto podría tener o ha tenido (llámese pérdida de amigos, salida de la iglesia, discriminación) esa persona seré yo.

Lanzo esto a Internet, ya no hay vuelta atrás.
Sepan que mi miedo es porque los amo, y no quiero perderlos... son mi familia, aunque hace 2 años que, luego de un incidente entre mi mamá y Rodrigo donde este tema salió al baile, prácticamente me haya borrado del mapa... sé que el tema no es simple para nadie, tampoco para ustedes.

Un abrazo a cada uno.

Besos,
Paulina.

3 comentarios:

  1. muy valiente, la verdad por delante
    un abrazo desde Reus

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  2. Dale, lucha por lo que quieres....DIOS ES UN DIOS DE AMOR...NO DE PREJUICIOS
    Me gusta mucho tu enfoque....te felicito
    La verdad ante todo....

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